Una vez más, el camino del equipo se perfila arduo, destinado a arrastrarse en una espiral de sufrimiento hasta el epílogo del campeonato. Reina una profunda amargura al constatar la incapacidad de este colectivo para ofrecer un rendimiento superior. Las constantes actuaciones decepcionantes han agotado la paciencia y la energía de los aficionados, quienes se sienten completamente extenuados por la situación.
Para complicar aún más el panorama, surgen problemas para Kean, cuya participación está en duda incluso para el crucial enfrentamiento contra la Cremonese. Mientras tanto, se ha producido un cambio forzado en las listas UEFA: con la lamentable lesión de Lezzerini, Christensen ha sido incluido para suplir su ausencia y reforzar la plantilla.
La constante mediocridad y la falta de evolución en el juego parecen seguir un guion demasiado familiar, replicando esquemas ya vistos hasta la saciedad. Es como asistir a una versión futbolística de la «Feria del Este», donde cada episodio es una fotocopia del anterior, sin ninguna señal de mejora o cambio positivo en el horizonte.
