La propuesta de Luciano Spalletti, si bien merece una consideración profunda, indudablemente requiere una revisión cuidadosa. Se discute la viabilidad y la eficacia real de integrar a un joven futbolista Sub-19 en el campo para que apoye simultáneamente tanto al primer equipo de su club como a la selección nacional. En Italia, la idea genera perplejidad, especialmente cuando se piensa en la presión y las expectativas que recaen sobre talentos emergentes como Stankovic o Pio Esposito.
