Desde la noche del pasado martes, el debate sobre los posibles nuevos entrenadores está en pleno apogeo. Se rumorean numerosos nombres para varios banquillos destacados, y entre ellos también circula la preferencia de Cairo, el presidente del Torino. La situación se complica aún más por la reciente noticia de la dimisión de Gravina de la presidencia de la FIGC, presentada precisamente hoy. En consecuencia, hasta que no sea nombrado un nuevo presidente federal, cualquier decisión definitiva sobre los futuros directores técnicos, especialmente a nivel nacional, permanecerá en suspenso.
