La reciente intervención del CEO del Girona FC, Ignasi Mas-Bagà, ha puesto el foco en un problema persistente y perjudicial para el deporte rey: la piratería de contenidos deportivos.
Mas-Bagà expresó su preocupación por la proliferación de prácticas ilegales que erosionan los ingresos legítimos de los clubes y las ligas. Subrayó la contradicción que existe entre la demanda de una liga española de fútbol de primer nivel y el apoyo a la piratería.
«Luego queremos la liga más competitiva, mejores plantillas, mejores jugadores…», afirmó Mas-Bagà, apuntando directamente a la falta de coherencia entre el deseo de excelencia deportiva y el consumo de contenido a través de canales no autorizados. La piratería, según su visión, socava directamente la capacidad de los clubes para invertir en lo que los aficionados anhelan.
El directivo del club catalán enfatizó que los ingresos generados por los derechos de televisión y la comercialización de contenidos son fundamentales para mantener la calidad de las competiciones, atraer talento y, en última instancia, ofrecer un espectáculo deportivo de alto nivel. La monetización a través de canales oficiales es lo que permite la financiación de todo el ecosistema del fútbol.
La piratería no solo afecta económicamente a los clubes y a las ligas, sino que también tiene un impacto negativo en la experiencia del espectador. La calidad de imagen, el acceso a la información y la seguridad pueden verse comprometidos al recurrir a fuentes ilegales.
La reflexión de Ignasi Mas-Bagà invita a una seria consideración sobre la responsabilidad colectiva de los aficionados en la protección y el fomento de la industria del fútbol, abogando por un consumo responsable y legal que contribuya a la sostenibilidad y al crecimiento de La Liga.
