El presidente del club nerazzurro, Giuseppe Marotta, ha zanjado la controversia generada en torno a la figura del árbitro Rocchi. Marotta ha rechazado categóricamente cualquier sugerencia de que el Inter busque o tenga árbitros de su agrado para dirigir sus encuentros. Subrayó que la entidad milanista es totalmente ajena a este tipo de especulaciones, especialmente en la antesala del importante partido contra el Torino.
En sus declaraciones, el dirigente del Inter enfatizó la imparcialidad y la inexistencia de favoritismos por parte del club hacia determinados colegiados. La postura es clara: el Inter no opera bajo la premisa de tener «árbitros graditi» (árbitros bienvenidos o preferidos), deslindando cualquier responsabilidad o implicación en la polémica que ha rodeado al árbitro Rocchi.
