Una masiva y sin precedentes pelea estalló en Brasil durante el partido entre Cruzeiro y Atlético-MG, que se disputaba como la emocionante final del campeonato estatal de Minas Gerais. El encuentro tuvo lugar en el emblemático estadio Mineirão de Belo Horizonte, y el árbitro se vio forzado a confirmar la expulsión de un total de 23 jugadores, una cifra que establece un lamentable e histórico récord en el fútbol brasileño.
