Aunque el estadio Santiago Bernabéu estaba repleto de figuras estelares el martes por la noche, durante el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Bayern (1-2), un jugador brilló con luz propia por encima del resto. El talentoso futbolista francés Michael Olise exhibió su impresionante clase y habilidad, convirtiendo la noche en un verdadero infierno para el pobre Álvaro Carreras, quien sufrió constantemente ante su dominio. Su desempeño fue, sin duda, un testimonio de que es «un jugador diferente», ofreciendo un espectáculo memorable.
