El ascenso a la Serie B, logrado con considerable antelación por el Vicenza, ha generado un debate dividido en dos posturas marcadamente distintas. Por un lado, están quienes argumentan que los ‘biancorossi’ dominaron sin esfuerzo un grupo que carecía de rivales de peso. Por otro lado, quienes, por el contrario, defienden que su éxito es un testimonio de la propia fortaleza y la consistencia del equipo, independientemente de la competitividad de sus oponentes.
